¿Lavas bien las fresas? Expertos explican cómo reducir hasta 50% de los pesticidas en las bayas

9 de junio de 2026 · admin

Las bayas suelen ocupar un lugar privilegiado en una alimentación saludable. Fresas, arándanos, moras y frambuesas destacan por su aporte de antioxidantes, fibra y vitamina C, nutrientes asociados con beneficios para la salud cardiovascular, el sistema inmunológico y el bienestar general. Sin embargo, detrás de su reputación como superalimentos existe una preocupación creciente: la presencia de residuos de pesticidas.

De acuerdo con la Guía del Comprador sobre Pesticidas en los Productos Agrícolas 2026, elaborada por la organización Environmental Working Group (EWG), algunas de las bayas más consumidas se encuentran entre los productos con mayor carga de pesticidas cultivados en Estados Unidos. Moras, fresas y arándanos aparecen dentro de la lista conocida como los «Doce Alimentos Más Contaminados», una clasificación que la organización publica anualmente desde 2004 con base en pruebas realizadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Aunque la mayoría de los residuos detectados se encuentran dentro de los límites establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), especialistas y organizaciones médicas han expresado inquietudes sobre los posibles efectos de la exposición prolongada a múltiples pesticidas, especialmente durante etapas vulnerables del desarrollo.

La Academia Estadounidense de Pediatría ha advertido que la exposición a pesticidas durante el embarazo podría asociarse con un mayor riesgo de defectos congénitos, bajo peso al nacer y muerte fetal. Asimismo, señala que la exposición durante la infancia se ha relacionado con problemas de atención, dificultades de aprendizaje y algunos tipos de cáncer. Otras investigaciones han encontrado vínculos entre determinados pesticidas y alteraciones hormonales, enfermedades cardiovasculares, disminución de la fertilidad y daños genéticos.

Frente a este panorama, muchas personas se preguntan si existe alguna forma eficaz de reducir la cantidad de pesticidas presentes en las frutas que consumen diariamente.

Los expertos explican que la respuesta depende del tipo de pesticida. Existen sustancias conocidas como pesticidas de contacto, que permanecen sobre la superficie de frutas y verduras y pueden eliminarse parcialmente mediante el lavado. En cambio, los pesticidas sistémicos son absorbidos por las raíces y tejidos de la planta durante su crecimiento, por lo que terminan formando parte del interior del alimento y no pueden retirarse con agua ni otros métodos caseros.

Según Peng Gao, profesor adjunto de salud ambiental y exposómica de la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan, la mejor alternativa para quienes desean minimizar la exposición a pesticidas sistémicos es optar por productos orgánicos cuando el presupuesto lo permita.

Diversos estudios han mostrado que incrementar el consumo de alimentos orgánicos puede reducir considerablemente los niveles de pesticidas detectados en el organismo en cuestión de días. Sin embargo, dado que estos productos suelen tener un costo más elevado, especialistas también recomiendan estrategias sencillas para disminuir la presencia de residuos superficiales en frutas convencionales.

Una revisión científica publicada recientemente encontró que el uso de bicarbonato de sodio o vinagre puede ser más efectivo que el simple enjuague con agua corriente. Mientras que lavar únicamente con agua logró una reducción promedio cercana al 30% de los residuos superficiales, el remojo con bicarbonato o vinagre alcanzó disminuciones aproximadas del 50%.

Para preparar la solución con bicarbonato de sodio, se recomienda mezclar una cucharadita del producto en dos tazas de agua. En el caso de la mayoría de frutas y verduras, el tiempo de remojo puede variar entre cinco y diez minutos. No obstante, las bayas requieren cuidados especiales debido a su delicada textura.

Las moras, por ejemplo, pueden sumergirse entre 30 y 60 segundos en la solución antes de enjuagarse con abundante agua fría y secarse inmediatamente con una toalla limpia. Este procedimiento ayuda a eliminar pesticidas de contacto como algunos piretroides y organofosforados.

En el caso de los arándanos, los especialistas sugieren un remojo ligeramente más prolongado, de uno a dos minutos, debido a que poseen una piel más resistente. Sin embargo, advierten que algunos de los pesticidas más frecuentes encontrados en este fruto son sistémicos, por lo que el lavado no logra eliminarlos completamente.

Las fresas también requieren atención especial. Los expertos aconsejan sumergirlas brevemente en la solución de bicarbonato durante un máximo de un minuto, enjuagarlas con agua fría y secarlas inmediatamente. Además, recomiendan retirar la parte verde únicamente después del lavado, ya que hacerlo antes podría facilitar la penetración de residuos disueltos hacia el interior del fruto.

Por otro lado, las frambuesas representan una alternativa más favorable para quienes buscan reducir la exposición a pesticidas. Según el informe de la EWG, este fruto se encuentra mucho más cerca de la lista conocida como «Clean Fifteen», integrada por productos con menor presencia de residuos. Aun así, los especialistas recomiendan lavarlas siguiendo el mismo procedimiento breve utilizado para otras bayas.

Si se prefiere utilizar vinagre en lugar de bicarbonato, la proporción recomendada es una parte de vinagre blanco por cada tres o cuatro partes de agua. Después del remojo, es importante retirar las frutas del recipiente levantándolas directamente, evitando vaciar el contenido para impedir que vuelvan a entrar en contacto con la suciedad acumulada en el fondo. Posteriormente deben enjuagarse con agua fría y secarse cuidadosamente.

Los especialistas coinciden en que estos métodos no eliminan todos los pesticidas, especialmente aquellos que forman parte de los tejidos internos del alimento. Sin embargo, representan una medida sencilla que puede contribuir a reducir la exposición cotidiana a ciertas sustancias presentes en la superficie de frutas y verduras.

A pesar de estas preocupaciones, los expertos insisten en que los beneficios asociados al consumo regular de frutas superan ampliamente los riesgos potenciales derivados de los residuos de pesticidas. El objetivo no es dejar de consumir bayas, sino adoptar prácticas que permitan disfrutar de sus propiedades nutricionales con mayor tranquilidad.

En última instancia, la recomendación más importante sigue siendo mantener una dieta rica y variada en frutas y verduras, priorizar opciones orgánicas cuando sea posible y aplicar métodos adecuados de higiene antes de llevar los alimentos a la mesa. Pequeñas acciones en la cocina pueden marcar una diferencia significativa en la reducción de la exposición a compuestos potencialmente dañinos, especialmente en niños y mujeres embarazadas.