El planeta se acerca rápidamente a uno de los umbrales más importantes establecidos por la comunidad internacional para enfrentar la crisis climática. Un nuevo informe científico advierte que, de mantenerse el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media global podría superar los 1.5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales alrededor del año 2030.
La advertencia proviene del estudio Indicadores del Cambio Climático Global (IGCC), publicado en la revista especializada Earth System Science Data. El trabajo fue elaborado por más de 70 investigadores pertenecientes a 56 instituciones de 17 países y ofrece una radiografía actualizada del estado del sistema climático terrestre.
De acuerdo con el informe, el calentamiento global provocado por la actividad humana alcanzó los 1.37 grados Celsius en 2025. Esta cifra acerca peligrosamente al mundo al límite de 1.5 grados establecido en el Acuerdo de París de 2015, pacto internacional mediante el cual casi 200 países se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 grados y a realizar esfuerzos para limitarlo a 1.5 grados.
Aunque rebasar este umbral no implica automáticamente un punto de no retorno absoluto, los científicos advierten que cada fracción adicional de calentamiento incrementa la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como olas de calor, sequías, inundaciones, incendios forestales y alteraciones en los ecosistemas marinos y terrestres.
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es el aumento del llamado desequilibrio energético de la Tierra, un indicador que mide la diferencia entre la energía solar que ingresa al planeta y la cantidad de energía que vuelve a escapar al espacio. Cuando existe un exceso de energía retenida, el sistema climático continúa calentándose.
Piers Forster, director del Centro para el Futuro Climático de la Universidad de Leeds y autor principal del informe, explicó que este indicador es fundamental porque permite conocer la velocidad a la que se está produciendo el cambio climático. Según el especialista, en ausencia de la influencia humana este desequilibrio debería mantenerse cerca de cero. Sin embargo, desde la década de 1970 ha aumentado de manera constante y actualmente alcanza niveles récord, tras haberse duplicado en las últimas décadas.
El informe también revela que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo máximo histórico. Durante 2024 se liberaron a la atmósfera aproximadamente 56 mil 800 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, una cifra impulsada principalmente por la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural y el carbón.
Los investigadores señalan además que 2025 se convirtió en el tercer año más caluroso desde que existen registros instrumentales. Los datos indican que este incremento de la temperatura se encuentra en línea con el calentamiento generado por las actividades humanas, mientras que la variabilidad natural del clima tuvo una influencia limitada sobre las temperaturas globales registradas durante ese periodo.
Para Samantha Burgess, directora adjunta del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, estos resultados confirman que prácticamente todo el calentamiento observado durante la última década ha sido consecuencia directa de la acción humana. La experta destacó que los efectos ya son evidentes en diferentes regiones del planeta y afectan tanto a los ecosistemas como a las actividades económicas y los medios de vida de millones de personas.
Otro de los aspectos analizados por el estudio es el presupuesto de carbono restante, es decir, la cantidad máxima de dióxido de carbono que aún puede emitirse si se desea mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 1.5 grados. Según las nuevas estimaciones, al inicio de 2026 quedaban aproximadamente 130 mil millones de toneladas de CO2 disponibles dentro de ese margen. No obstante, si las emisiones continúan al ritmo actual, dicho presupuesto podría agotarse en apenas tres años.
La investigación incorpora además un nuevo indicador relacionado con las olas de calor marinas, fenómenos caracterizados por periodos prolongados de temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas. Los científicos encontraron que el número de días con este tipo de eventos se ha triplicado a nivel mundial entre 1991 y 2025. Tan solo durante 2025 se registraron 65 días de olas de calor marinas.
June-Yi Lee, investigadora del Centro de Investigación en Ciencias Climáticas de la Universidad Nacional de Pusan, explicó que el aumento de estos episodios está directamente relacionado con el calentamiento continuo de la superficie oceánica. Sus consecuencias van más allá de la pérdida de biodiversidad marina, ya que también representan una amenaza para la producción de alimentos, las economías costeras y la protección natural que brindan ecosistemas como arrecifes y manglares.
El informe refuerza así el mensaje que la comunidad científica ha reiterado durante años: la ventana de oportunidad para limitar los efectos más graves del cambio climático se está reduciendo rápidamente. Si bien aún es posible actuar mediante la reducción de emisiones, la transición hacia energías más limpias y la adaptación de las sociedades a un clima cambiante, el tiempo disponible para hacerlo es cada vez menor.
Los próximos años serán decisivos. Las decisiones que adopten gobiernos, empresas y ciudadanos determinarán si el mundo logra contener el calentamiento dentro de los límites acordados internacionalmente o si deberá enfrentar escenarios climáticos cada vez más extremos y difíciles de revertir.

